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La Coctelera

otro panal de historias

13 Noviembre 2007

mamá

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¡Qué me pides que te cuente de mi madre! ¡Son tantos y tan buenos mis recuerdos! Éramos muchos hermanos, pero para todos tenía su tiempo. Era un ejemplo para todos. Como madre fue dura en su trabajo, pero tierna con nosotros. Yo recuerdo cuando, harta de trabajar todo el día, a la noche nos contaba cuentos e historietas.

Amparo Gómez Calvo

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Recuerdo cuando mi madre les cantaba a mis hijas, siendo niñas, canciones de su tiempo, y las hacía muy felices. Las mecía en la silla y las entretenía mucho. También les consentía mucho, les compraba chucherías, siempre tenía algo en el bolsillo para darles: golosinas, incluso rosquilletas y galletas. Era muy feliz complaciéndolas.

Josefa Mena

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Siempre recuerdo a mi madre con su sonrisa. Tenía un carácter alegre, y pocas veces me regañaba. Además, me dejaba que la ayudara en la cocina a guisar, y me encantaba, porque siempre me ha gustado hacer guisos y pastas. También recuerdo que cantaba haciendo las tareas de la casa, eran canciones en valenciano que siempre te contaban alguna historieta muy graciosa, y que aún recuerdo con mucho cariño.

Amparo Gil Llorens

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Analizando aquellos tiempos, en estos momentos admiro las complacencias de mi madre, y también sus negativas, negativas razonadas que con los años comprendes y con añoranza recuerdas.

Antonia Graullera Huerta

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Me gustaba de mi madre que cuando hacía cualquier cosa (podía ser una torta, pastelitos…) o mi padre se iba a algún sitio de viaje, nos traía algo enseguida, un trozo, igual para mí que para mis hermanos.

María Merlos Torres

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Recuerdo que de pequeña me gustaba mucho el circo, sobre todo los payasos, y cuando venía algún circo al pueblo yo le insistía a mi adre para que me llevara, y, a pesar del trabajo que tenía, cuando llegaba el domingo me vestía de fiesta y nos íbamos al circo. Yo estaba tan contenta que pensaba que no existía nadie como mi madre.

Luisa Lázaro García

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Mi madre era especial. Tuvo seis hijos, y a todos, por la noche, cuando nos acostábamos, nos arropaba, y al día siguiente, cuando nos levantábamos, lo primero que nos decía era que le diéramos un beso, y el desayuno ya estaba a punto.

Pilar Sancho Villaplana

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Recuerdo de mi madre, entre tantas cosas, que una vez, cuando mis hijas eran pequeñas, tuvieron la varicela las dos a la vez, y yo me acobardé de oír que les picaba todo el cuerpo, no sabía qué hacer, y llegó ella y me dijo, “déjame a mí con ellas”. Se puso sentada en una silla entre las dos camas y empezó a acariciarlas donde decían que les picaba. Yo me acercaba a la puerta de la habitación y las veía a las tres tan relajadas y tan felices que me sonreía y pensaba, “¿qué hubiera hecho yo si no llega a venir mi madre?” Mis hijas adoraban a su yaya. Hoy aún la recuerdan con cariño.

Lolita Ariño de la Asunción

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Soy Manuel. Dirijo dos fábricas de historias, verdaderas y fantásticas, en Sagunto, una en el pueblo alto, en una antigua Guardería, y la otra en el Grao. Aquí vendrán, poco a poco.

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